BDSM practico

BDSM practico

Aunque de este tema no se hable frecuemente, las prácticas alternativas conocidas bajo el nombre de BDSM representan un estilo de vida particular, que empieza a cristalizarse tanto en la imaginacion como en la intimidad de muchas personas fascinadas por la novedad.

La gente esta acostumbrada a „no salir de lo ordinario”, a no cumplir las normas o modelos ya fijados desde „milenios”, porque... no esta bien (sin precisar por que no estan bien, pero, en cualquier caso, esto no tiene mas ninguna importancia, visto que la mayoria ha decidido así). En contraposicion a las tendencias interiores, se cultiva un pudor malgastada, que por ejemplo determina a ciertos de escandalizarse delante de los videos indecentes, transmitidas por la televisión (o via internet), mientras les miran constantemente sin perderle de vista, y a otros de evitar las discusiones abiertas sobre el sexo, pero también a irse de vez en cuando en lugares donde pagaran para cumplir algunas fantasías suyas, muy fueras de lo comun , a aferrarse desesperadamente a la idea de una “normalidad” absoluta, pero al mismo tiempo con temor a reconocer de hecho, su propia incapacidad de operar con las diferencias y lo desconocido.

Por mucho que desee la sociedad que todo se resuma a una serie limitada de comportamientos amorosos (generalmente validos), que no molesten en modo ninguno las apariencias elevadas a rango de moralidad (a veces tan falsas que produzcan náusea), la realidad muestra que las cosas son un poco mas complejos … hombres que aman a otros hombres, mujeres incumplidas en una unión monógama, parejas que abren la puerta de su propio hogar a otras personas, deseosas de fuertes sensaciones, esposas, látigos, mascaras o hasta vestidos utilizados para efectos estimuladores. De este modo, el universo del “amor” se hace extremadamente vasto, versátil e imprevisible, mientras su exploración puede abrir puertas que ciertos ni siquiera sabían que existían, lo que, sin embargo, no les hace menos reales o menos útiles para los curiosos que se atreven a descubrir el misterio que yace mas alla de ellos.

Una de estas entradas, prevista para muchos del signo “Prohibido!”, desvela al acceso hacia el insólito mundo de las practicas conocidas oficialmente bajo el nombre de BDSM: Bondaje/Disciplina, Dominacion/Sumision, Sadismo/Masoquismo. Para los debutantes, estas prácticas representan cada forma de interferencia erotica que implica el dolor (el sadomasoquismo). Sin embargo, para los iniciados, las cosas no se limitan a esta finalidad, sino son mucho más profundos.

Normalmente, este fenómeno aparece en forma de una caricatura que deforma los tratos, dándoles unos perfiles a veces grotescos. Culpa tienen por esta situación los prejuicios y los estereotipos que orientan la visión general, según la cual, los adeptos del erotismo no convencional parecen ser unos ejemplares extraños, agresivos o que deben ser enviados, de urgencia, al próximo centro médico especializado. Los omnipotentes medios de comunicación, que muchas veces hiperbolizan su forma y fondo, con el fin de escandalizar, para conseguir el efecto de sensacional, tan necesario a la aumentación o al mantenimiento del público, tienen, ellos también, una gran influencia en la manera en la que este aspecto complejo es percibido.

Sin embargo, los inicios de este tipo de actividad íntima no se encuentran en la sociedad moderna, tal como lo promuevan con mayor frecuencia los discursos que asocian el BDSM con la liberalización sexual de los últimos decenios. Sus raíces son mucho mas profundas, y, en cuanto a su origen, las fuentes científicas senalan el hecho de que el “amor” y el “dolor” siempre han sido “puestos juntos” por individuos separados y hasta comunidades enteras. El ámbito era frecuentemente religioso, ritualico, pero no siempre. Los primeros documentos que mencionan este tema demuestran un enlace inédito entre las afinidades religiosas de los asiro-babilonios y sus actos específicos de un erotismo agresivo, incluidos en las ceremonias dedicadas a la diosa Ishtar, patrona del amor, guerra y fertilidad. La flagelación con función ritualica era también practicada en Sparta, bajo los auspicios del llamado Culto de Ortia.

Entre las pruebas graficas de mucha antigüedad hay también una tumba etrusca de Tarquinia, cuyas paredes muestran dos hombres absortos en una actividad sexual evidente, junto a una mujer, que golpean a una mujer con una caña de azúcar.

La perspectiva de la antigüedad respecto a las necesidades sexuales y su satisfacción era puramente instintiva, sin embargo enriquecida por los preceptos de unas filosofías justificativas, que le conferían un halo menos “animal”. Como principio fundamental, sin embargo, la gente no temia experimentar una larga gama de hipostasis eróticas (de las que hoy en dia tendrían como desenlace el oprobrio público o, quizás, una pequeña “excursión” entre rejas), sin después confrontarse con sentimientos de culpabilidad, inadecuación o depreciación. Su estilo de vida era asimidado por todo el mundo, y, a pesar de las sospechas precipitadas que hoy en dia pudieran envolverle, este estilo no contravenía en absoluto los ideales intelectuales, científicos o culturales con los cuales los griegos y los romanos se identificaban mediante su educación.

Sin proponerse expresamente (dado que, según su punto de vista las dos nociones no resultan mutuamente exclusivos), los antiguos lograban armonizar de alguna manera la propensión al “desenfreno” (como queda interpretada hoy en dia), con el apetito por el conocimiento y desarrollo personal. La imagen de aquellos tiempos puede ser un buen ejemplo para los que asocian las desinhibiciones sexuales con la ausencia de la educación, maturidad/stabilidad emocional o con un bajo coeficiente de inteligencia, como si solo un individuo con pocas luces y sin muchas ambiciones para el futuro pudiese permitirse de sentir la necesidad de tener sexo de otra manera que los “manuales” lo enseñen: en pareja (dos protagonistas de sexo opuesto, por supuesto), en aislamiento, tranquilidad y preferiblemente con las luces apagadas.

La cultura propia de la antaña ciudad de Roma dice mucho sobre las costumbres, las preferencias y las libertades permitidas en aquella época. No hay ninguna novedad en el hecho de que los romanes apreciaban mucho la desnudez (pasión que también era destacada obstinadamente en sus realizaciones artísticas), practicaban la homosexualidad, eran familiarizados con la esclavitud sexual y las orgias desatadas, aceptaban la prostitución hasta promoverla y se declaraban mas que abiertos respecto a practicas como el sexo anal, oral o la masturbación.

Con una semejante explosión de fantasias sin censura, esta claro que incluso la componente mas “dura” de la sexualidad ha tenido una gran influencia en su vida “mundana” (y no necesariamente religiosa). Hay segmentos en las obras de los escritores de la antigüedad, Juvenal y Petronio que mencionan el azote “utilizado” como incentivo sexual, denunciando de esta forma la visión antigua sobre las limites de la tolerabilidad en la experiencia sexual.

Los griegos eran a su vez bastante inventivos y tolerantes con respecto a las tendencias sexuales y la diversidad de sus expresiones. A diferencia de la sociedad actual, que limita mucho la zona de las prácticas consideradas como “normales”, los contemporáneos de Aristóteles exploraban casi todos los aspectos de este contexto particular. Como los romanos, los griegos tampoco operaban con categorías exclusivistas o preceptos del tipo “blanco”/”negro”. Se “amaban” con hombres y mujeres a la vez, tenían concubinas, prostitutas, torridos romances con muchachos jóvenes e inmaculados, celebraban el sexo utilizando todos los medios posibles y sintian que era su derecho absoluto de proceder de este modo. Incluso los varios dioses que gobernaban su existencia estaban ideados como flotando en una promiscuidad divina, inigualable.

Los castigos físicos, aplicados a veces a las esclavas, tenían a su vez un substrato puramente sexual, que estaba explotado en contra del placer. Entre ellos hay incluso el método de la introducción en el ano o la vagina de una raíz de jengibre, que, una vez limpia, “esculpida” y colocada en el “interior”, era asi mantenida por poco o suficiente tiempo para provocar una sensación aguda de picadura y molestia. Este proceso disciplinario, absorbido después por los romanos también, se transmitio bajo un formato similar hasta en la época victoriana, para integrarse después, con ciertas variaciones, en los juegos del tipo BDSM, independiente de su elemento de coerción inicial.

Hay muchas referencias generosas a este tema en las páginas de la amplia colección de textos con carácter informativo Kama Sutra, que aborda el asunto del placer, pero también el de la seguridad, poniendo a disposición indicaciones relativas a lo que hay que tener en cuenta para evitar los posibles riesgos y por que es necesario que cada uno de los participantes exprese previamente su acuerdo. La importancia que los protagonistas asignan a la seguridad y al libre albedrío, que también es factor de decisión en este sentido, asocia sumamente el contenido del tratado hindú de sexología con la filosofía actual del BDSM.

De la literatura inglesa de los siglos XVI-XVIII provienen informaciones más cercas de nuestros días, que hacen referencia a la profesión de “Señora” (los epigramas de John Davies del ano 1590), y también hablan de actos de flagelación provocados para la obtención del placer (la novela de John Cleland, Fanny Hill, en 1749).

Las clarificaciones históricas no acaban ahí, y los especialistas llaman la atención sobre el hecho de que la sexualidad ha siempre acompañado el desarrollo de la cultura humana entera, con independencia de la amplitud, el aspecto o de las motivaciones que la hayan animado. En oposición con esta visión hay muchos que sostienen por unanimidad que el apetito instintivo para otra cosa representa un producto oscuro de la modernidad, llaga de una sociedad que ha perdido su dirección y sus referencias. La liberalización sexual, iniciada en el siglo pasado no es sin embargo responsable de haber dado a luz a unas monstruosidades como nuevas expresiones del eros. Dicha liberalizacion solo ha permitido la puesta en relieve de unas realidades ya presentes, lo que la separa de su inadecuada identificación como patología amorosa que necesita tratamientos medicamentosos y sesiones terapéuticas avanzadas.

Ademas de esto, la gran metamorfosis que este fenómeno ha registrado con el tiempo será la implicación mutua en este tipo distinto de erotismo y el placer considerada no solamente de manera unidireccional, sino como una delicia para todos los protagonistas de la acción común.

Reconocer como tal los instintos sexuales y la creación de un ámbito favorable a su expresión, ya no representa un trato de la sociedad actual, como antaño, cuando la conducta erotica era menos regulada por normas restrictivas y uniformizantes, ya que las manifestaciones aceptadas se adaptaban a las inclinaciones naturales. A diferencia de “antes”, hoy en dia la gente tiene como objetivo primordial el esconder bajo la alfombra sus instintos “indeseables”.

La mejor estrategia se cristaliza en alguna parte a medio camino entre ambas corrientes de opinión. El éxito de nuestros antepasados, que han elevado la ausencia de la censura a rango de virtud, no garantizaba el alcance de un ideal que agrade a todos. Las libertades que unos tenían representaban las molestias de otros. Sin embargo, mas alla del efecto colateral que generaban las desigualdades (efecto que resulta de otros aspectos, quizás ideológicas), el hecho de que la necesidad de expresarse de manera compleja desde un punto de vista sexual a definido la sociedad humana desde los inicios y hasta el presente, muestra que lo que pasa ahora en el mundo no es el resultado de unas realidades recientes o de unos caprichos artificiales inventados de forma imprevista por una muchedumbre de aburridos antisociales.

La desaprobación que caracteriza todo lo que pertenece a la zona de “trabajo” del BDSM no tiene su origen en la novedad o en el extremismo de este tipo de costumbres (dado que siempre han existido), sino en la tendencia de la sociedad de intelectualizar excesivamente la sexualidad y de reforzar los criterios de diferenciación entre el bien y el mal, normal y anormal, aceptable e intolérable.

Etimologicamente, el termino “sadismo” tiene sus raíces en el renombrado Marqués de Sade, un individuo con afinidades eróticas particulares, asumidas a pesar de la ley y sancionadas con anõs de cárcel e institucionalización psiquiátrica. En cambio, el “masoquismo” se debe al escritor austriaco Leopold von Sacher-Masoch, que adoraba ser el esclave obediente y sumiso de una esposa tiranica, dispuesta a castigar cada irregularidad. Pero el que a utilizado por primera vez estos términos juntos (sadomasoquismo) es el psiquiatra Richard von Krafft Ebing, el autor de la obra Psychopathia Sexualis (1886).

Sigmund Freud ha tambien recurrido a la terminología correspondiente, mientras su colaborador en el análisis relativo a los asuntos en cuanto a los fetiches y la homosexualidad (Isidor Isaak Sadger), ha unido definitivamente los términos en la denominación que hoy en dia es parte del vocabulario de todo el mundo. Su nombre se ha conservado intacto, pero la significación que se le esta atribuyendo ha cambiado. La interpretación médica establecida inicialmente ha sido reevaluada, los activistas del inicio del siglo XX han luchado contra la acepción del sadomasoquismo como consecuencia de un nombre mínimo de casos psiquiátricos. Estos han hecho hincapié en el hecho de que las preferencias reunidas alrededor del concepto de sexualidad alternativa no representan unas anomalías sino meras opciones, tan pertinentes como las componentes tradicionales, proposando psteriormente la etiqueta de BDSM (en 1969), en su tentativa de redefinir tanto la denominación como el núcleo de la causa por la que hacían campaña.

Tras las “consecuencias” médicas dirigidas a los que “acusaban” preferencias amorosas particulares, se ha establecido por unanimidad que las conductas respectivas no representan nada mas que unos puros desordenes emocionales o neurosis, que solo los tratamientos y la terapia pueden erradicar, colocando de nuevo el ser humano “en el buen camino”. El estigma de “enfermo psíquico” ha continuado planear como una nube negra y persistente sobre todos los que se desviaban de la normalidad. Este diagnóstico ha sido posteriormente condicionado por ciertas consecuencias nefastas en el dominio socio-profesional (inadaptación) o tras ignorar la voluntad de la pareja (falta de consentimiento). En 1995, Dinamarca ha dado el primer paso, revolucionando el sistema de interpretación, tras eliminar el sadomasoquismo de la lista macabre de las enfermedades agrupadas en el Manual Diagnostico y Estadistico de los Trastornos Mentales. Su ejemplo ha sido seguido de Suecia (2009), Noruega (2010) y Finlandia (2011).

Para el publico, estas practicas extravagantes han empezado a volverse visibles y a adquirir una forma homogénea con la popularización mediante la industria porno de los anos 1950-1960 de las escenas e imágenes con sustrato “dramático” (relevantes a este respecto son las ideas de Irving Klaw, que ha introducido en sus creaciones diversos símbolos propios del BDSM, entre los que figura el bondage).

La creación de la comunidad Gay Leather, tras la segunda guerra mundial (una forma de subcultura propia de las personas homosexuales amantes de solidaridad y consenso), ha tenido su papel importante en la consolidación del fenómeno, agrupando a todos los que tenían pasiones “específicas” en el gran manifiesto para un estilo de vida inconformista. Gradualmente, estos se han deshecho de la “organización madre” y han logrado el estatuto autónomo, separados del calificativo gay con el que se identificaban previamente. Los partidarios del BDSM han llegado a encontrarse en todas categorías, independientemente de su orientación o de la identidad sexual asumida por estas categorías.

El fortalecimiento de los enlaces entre ellos, asi que la profundización de los intereses de cada uno se han vuelto mucho mas fáciles con el desarrollo explosivo de los servicios de internet, que han puesto a disposición informaciones nuevas y múltiples, plataformas de socialización y facilidades relativas a la adquisición de accesorios o juguetes eróticos adaptados a estas practicas.

¿Como es percibido el BDSM por los ignorantes y como es considerado por los que han descubierto sus particularidades mediante su propia experiencia?

Desde el exterior, la afinidad por los amores “agresivos” no se agota con el placer “grotesco” de sentir el dolor y la imprudencia de introducir en el universo de la pasión toda clase de utensilios extraños o costumbres inapropiados. Desde el interior, las cosas son algo mas matizadas. Tienen explicaciones psicológicas, definiciones rigorosas y una filosofía escrupulosamente ordenada.

La idea central del fenómeno es que la gente se siente atirada no solo por la “obsesión” de provocarse el dolor sino también por el deseo de convertir su relación de pareja en una transferencia de poder mediante una jerarquía donde los roles son bien delimitados: uno se vuelve Amo, el otro Sumiso.

Los objetivos supremos de tales excenarios no son representados por el terror, el espanto y el sufrimiento, la utilización de los azotes, cadenas o cuerdas, sino por la asumacion de unos roles diametralmente opuestos. La inversión ostentosa de uno de los protagonistos con el poder de decisión y del otro con la misión de ejecutante refleja finalmente el espejismo de este tipo de interacción, el elemento capital que le separa de las relaciones clásicas, basadas en posiciones de neutralidad.

Conviene saber también el hecho de que no solo las viviendas personales pueden servir como refugio para la puesta en escena de unos episodios de este tipo (en el BDSM, la idea de “escena” significa tanto el lugar donde se desarrolla la acción, como el “sujeto” del escenario en cuestión). Aunque los que contemplan solamente la significación clásica del termino “intimidad” no deseen ningún otro contexto de exteriorización, hay también adeptos que adoran los espacios “públicos”, ajustados a este respecto, donde los invitados solo pueden mirar, probar o hasta ejecutar lo que generalmente se describe como “juego”. Estos espacios son organizados en los clubes dedicacos a los miembros afiliados o acogidos por gente privada, que se alegran de transformar ocasionalmente su hogar en un pequeño paraíso de la diversidad (su ventaje es que pone a disposición de los visitantes toda una parafernalia de equipamiento que se sale, mas o menos, de lo común).

Entre los “ejercicios” amorosos que pueden realizar los aficionados durante una sesión (el periodo de tiempo determinado durante el cual se desarrollan los actos propiamente dichos), hay que contar:
- la flagelación (Flogging);
- la paliza y el azotamiento (Spanking/Whipping);
- el bondage (Bondage);
- la electrostimulación erotica (Erotic Electrostimulation);
- el control (Control);
- la tortura “Cock&Ball” (Cock&Ball Torture);
- el tormento del agua (Water torture);
- las lluvias doradas/ la urofilia (Golden showers);
- los juegos límite (Edgeplay);
- los juegos de roles sexuales (Sexual roleplay);
- el juego con cera (Wax play);
- los juegos de médicos (Medical play).

Hay que precisar que en la práctica BDSM se ha consagrado la utilización frecuente de los términos procedentes del inglés, debido tanto a la influencia del internet como a la sensación de que la pronunciación en otro idioma atenúa de alguna manera el carácter “insólito” de la acción que se describe.

Esta lista es mucho más “frondosa”, y la práctica varía con las diferencias de cada individuo, el valor que uno asume, el grado de la experiencia acumulada, pero también con las posibilidades “panorámicas” (los instrumentos) situadas al alcance de la mano. Todas las estrategias utilizadas se someten sin embargo al mismo deseo de transferencia de poderes, que reúnen todas las tres facetes del erotismo que forma el tema de nuestra discusión: Bondage&Disciplina, Dominación&Sumisión, Sadismo&Masoquismo.

 

Bondage&Disciplina. El termino “bondage” hace referencia, según sugiere también su nombre, a la restricción de la libertad de movimiento de la pareja. Según los estudios, esta estrategia es utilizada en cierta medida por las parejas “comunes”, que, al sentir la necesidad de condimentar su relación, pueden recurrir a pequenos “artificios” de este tipo. En el caso de las parejas experimentadas, ya se trata de la utilización de unos accesorios particulares, como cordeles, esposas, varillas, barras separadoras o la llamada “Crux de San Andrés”, frecuentemente integrada en tales juegos palpitantes. Tanto la pareja dominante como la pareja sumisa pueden ser activos, visto que el hacer los honores de un tratamiento de imobilización no depende de la distribución jeràrquica de las consignas. La intensidad o la complexidad de las actividades que pueden ser abordadas, dependen exclusivamente de las preferencias, la experiencia y, por supuesto, los limites de la suportabilidad impuestos por cada uno, mediante el acuerdo común.

El termino “disciplina”, la segunda facete del B/D, condensa las implicaciones psicológicas de esta estrategia, haciendo mas exactamente referencia a la manera en la que uno de los “interlocutores” ejerce su control sobre el otro, apoyándose en el rigor de las reglas trazadas, en los castigos, las humillaciones, el dolor impulsado físicamente y así sucesivamente. Al igual que las otras “partituras” excesivas, también estas tienen que respectar la voluntad y las fronteras de los “interpretes” que convierten en realidad sus mismas opiniones personales sobre el placer y la gratificación sexual.

 

Dominación&Sumisión. El concepto define la totalidad de las actitudes y comportamientos que llevan a la practica la relación de subordinación establecido entre los participantes, entre el que controla la acción (el Dominante) y el que se conforma (el Sumiso), lo que implica, generalmente, la existenica de los juegos de poder, muy seductores para los protagonistas directos, extraños para los que los que solo los han “experimentado” desde el exterior: el juego de roles (Roleplay), el juego de edad (Ageplay), el juego de educación (reinterpretan, según el contexto dado, el sistema clásico de castigos y recompensas), el juego donde uno de los “actores” se complace en la hipostasis de un animal de compañía (Petplay), el juego de rechazo sexual o aquello donde la pareja es tratada como un esclavo, escenario materializado o incluso dirigido en el espacio publico (la inferioridad siendo en este caso puesta de manifiesto medianto el uso de unos collares, tatuajes o pírsines simbólicos que “traicionan” la apartenencia a un “Amo”).

Por chocantes que tales conductas puedan parecer, llegan a ser la normalidad en el caso de los que las incorporan en su estilo de vida diaria, como una pequeña puerta para liberar sus emociones de la manera mas adecuada para sus necesitades personales, diferentes a la mayoría de la gente, al menos debido a su falta de represión.

La realidad intrínseca puede encontrar su correspondiente en el plano de la realidad, pero solo cuando la comunicación es abierta, basada en la transparencia y confianza. Esto occure porque los protagonistas aceptan una responsabilidad inmensa, visto que no es nada fácil imponer su propia voluntad sobre otra persona (esta situación necesita una cantidad considerable de empatía), y tampoco someterla (paradójicamente, las personas que eligen hacer esta cosa no deben hacer preuba de vulnerabilidad, sino de una fuerza que sale bien de lo convencional. La confianza es, en definitiva, un elemento clave, sin el que todo es inútil, o en la ausencia del que todas las buenas intenciones de los participantes son rebajados a un nivel irrelevante, inútil e ineficiente.

Otro aspecto importante en esta ecuación es el consentimiento. Queda implícito que caminar a su pareja con una correa por la ciudad, castigarlo como a un adolescente rebelde o confiarle todo tipo de tareas, a la manera de un subalterno minucioso, sin lograr previamente su consentimiento para estos tratamientos “particulares”, es indubitablemente un asunto tanto más desagradable. Para la eliminación de las imposiciones no asumidas, de las dudas, e incluso de los riesgos implícitos, los protagonistas recurren normalmente a los llamados “contratos”. De hecho, los documentos que carecen de validez jurídica, pero tienen una significación personal, simbolica, por la que quedan establecidos desde el principio las reglas de funcionamiento del mecanismo de la distribución en la relación: lo que esta permitido y que queda prohibido, lo que supera obviamente la zona de actividades toleradas y lo que puede ser sometido a las negociaciones, cuales son los objetivos que cada uno puede gestionar y que no… en su relación con el otro. Tras haber expresado de este modo sus exigencias, clarificado las condiciones y firmado el contrato, podemos por supuesto... lanzar los dados de este tipo de erotismo.

 

Sadismo&Masoquismo. El sadomasoquismo es, según lo sabe todo el mundo, la predisposición hacia el hecho de entrelazar el placer y el dolor, los actos agresivos, el golpe, la violencia, los azotes y “otros” más que se han hecho famosos. Alrededor de esta sección del BDSM se ha creado un monton de leyendas similares a los relatos de terror. La mayoría de ellas describen a los sádicos (los que inducen el dolor) y a los masoquistos (los beneficiarios de los tratamientos “despiadados”), con los símbolos oscuros del extremismo o de la patología.

Mas alla de las exageraciones que caracterizan las practicas en cuestión, el hecho de que existen, siendo voluntariamente adoptadas por ciertas parejas, significa que responden a unas necesidades que no pueden ser contestadas o inhibidas de forma definitiva. Por ejemplo, el apetito que algunos tienen por un vocabulario trivial o simplemente “violente” durante los momentos “calientes” no debería frustrar o asustar, visto que esta modalidad de expresión utilizada en este contexto es otorgada voluntariamente por todos los héroes principales de la acción y, al caer la noche, nadie llega al hospital con heridas.

La diversidad sexual no es, entonces, un capricho (ni el aceptarla tal como es), sino la expresión normal y espontanea de la naturaleza humana, imposible a limitar dentro de un solo modo de vivir, razonable solo hasta cierto punto (impuesto por unas normas relativas en el espacio-tiempo).

Cuenta teniendo de las características particulares del cambio de poder, asi como los aspectos de peligro que componen el cuadro general, todos los que son expertos en la zona del BDSM (o sea los que suelen con poca paciencia pasar rápidamente de la teoría a la practica), tienen que examinar los mismos pasos absolutamente necesarios para una experiencia que no corresponde a fin de cuentas a la categoría: “¿Como pude hacer cosa semejante? ¡No la voy a repetir nunca en mi vida!

Antes de empezar a descubrir, cada debutante tiene la oportunidad de informarse en consecuencia. Ademas, generalmente, se recomienda hacerlo. ¿Que implican las practicas de dominación y sumisión? ¿Cual el su contexto de su desarrollo? ¿Cuales son sus puntos débiles o sus aspiraciones? ¿Que cabe o no hacer en los juegos del tipo BDSM? ¿Por que deseo tanto experimentar tales cosas? Aquí tiene algunas de las cuestiones que no pueden quedar sin respuesta. Ademas, los portales especializados, las organizaciones o los seminarios sobre este tema pueden ofrecer una clarificación muy seria en cuanto a todos estos enigmas que quedan pendientes a resolver.

La elección cuidadosa de la pareja representa también una condición para tomar en cuenta, en el sentido de que no es posible que cada individuo (desconocido o muy familiar, ajeno del universo del erotismo atípico o perfectamente integrado en el) presente la garantía de ser la pareja adecuada para una aventura excéntrica vestido en piel, con esposas y latigazos. Un clima de confianza autentica debe definir el proceso intimo entre los dos protagonistas. Las actividades en que estas personas se van a implicar solicitan intensamente todas las capas de sus seres (tanto físicamente como psíquicamente), de modo que no se permitan aceptar, en su zona organica intrínseca la presencia de un ser humano incompatible en cuanto al aspecto, vivencia, interesos o discernimiento.

Ademas, la negociación tiene su papel fundamental en el proceso previo a la acción. Aunque sea expresado el consentimiento para experimentar con sus propias costas el amor “peligroso”, esto no significa que todo se vuelva posible, tolerado y apetecible. Es muy posible que algunas personas enloquezan con ser atados a la cama, pero que digan no al golpe. O lo contrario! Las posibilidades son múltiples, y la selección tiene que funcionar en su más alto nivel. Para eso, se recomienda que la acción propiamente dicha esté precedida por discusiones amplias y claras respecto a los límites de tolerancia que cada uno desee trazar, de conformidad con las preferencias y necesitades personales.

La utilización de las llamadas “palabras de seguridad”, como rojo (que significa “stop”) o amarillo (que quiere decir “ralentiza”), es mas que benéfica, porque puede ocurrir, bajo el impulso del momento, que el personaje activo haga prueba de un exceso de celo difícil a anticipar o que la pareja pasiva sea cogida por surpresa por sus propias reacciones desordenadas en cuanto al tratamiento recibido. El propósito de estas expresiones (que pueden ser eligidas de acuerdo común entre los protagonistas, sin limitarse en absoluto a las “clásicas”, incluso mediante manifestaciones no verbales), es de evitar los excesos y las desviaciones incómodas.

Otro gran principio que debe ser entendido correctamente por los que suelen ejercer experimentos sexuales inauditos, hace referencia al hecho de que la transferencia de poder deseada no anula la individualidad o la autonomía del que adopta el papel de sumiso, sino solo reflecta la voluntad de esta persona de confiarse en las manos de algún ser humano, se ser dominado, de transformarse en un centro de interés, de manera asumida y exclusivista.

Ninguna forma de interaccion humana, independientemente de su naturaleza, evoluciona sin sorpresas, progreso, regreso, ventajes y desventajes (con intensidades y frecuencias diferentes). En cuanto a los enlaces del tipo BDSM, estos son particularmente expuestos a tales fluctuaciones o posibles divulgaciones muy desagradables. Este es el motivo por el que siempre se exigen medidas cautelares completas. Ya se trate de compromisos de largo o corto plazo o de parejas estables o múltiples, ya se trate de fidelidad en cuanto a la asumación del papel de dominante/sumiso versus el hábito de hacer malabres con las dos, sin o con interés material… la predicción y la prudencia tienen que convertise en llaves simultaneas, sin que ninguna “entrada” no se pueda accesar.

www.intimtips.com